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viernes, 29 de julio de 2016

INCONSIDERATA POLLICITATIO

Caracol atrapado en las garras de un águila en vuelo
Que no debemos empeñarnos en hacer lo que no podemos
Dene [1567: 160], Heyns [1578: 86], Freytag [1579: 171], Vondel [1617: 69]


Qui promet, doit [Inconsiderata pollicitatio] (Lo prometido, es deuda / Una promesa incumplida)
"No te obstines en hacer lo que no puedes" (Eclesiástico, 3, 24)


El caracol, cansado de llevar una vida humilde y abyecta, objeto de continuas calumnias, aspiraba a mayores alturas y esplendores, y preguntó al águila si podría llevarlo por el aire, pues ya había pasado suficiente tiempo arrastrándose por la tierra, viviendo en el abyecto lodo. Lo cual consiguió con facilidad, prometiendo al águila que le daría unas gemas preciosas si accedía a llevarlo. Pensando en la recompensa, el águila cerró el trato con el caracol, y agarrándolo fuertemente entre sus garras, lo elevó al cielo. Recordando las condiciones del trato, el águila le exigió las gemas, pero cuando vio que el caracol no podía pagarle, encolerizada, apretó las garras. Así el caracol se dio cuenta de que había hecho un mal trato, pues el que es inferior, no debe pretender ser el mejor.




SECRET EST A LOUER

Caracol que sale de su escondrijo
Imagen del hombre prudente
Corrozet [1540: D3v/1551: C6v]


Secret est á louer [Il secreto é laudabile] (El secreto es loable)


"Así como el Limaco permanece en su concha con gran secreto, así se mantiene el hombre discreto, encerrado y oculto.
Eres verdaderamente afortunado, pequeño Caracol, encerrado en tu concha, donde nadie te puede matar, ni romper; si no sales de esta casa, vivirás allí en completo reposo. Te retraes cuando te ofenden, nunca sales, ni te muestras accesible, porque tu casa bien te sirve de defensa.
Así debiera ser el hombre prudente, tranquilo y firme en sus deliberaciones; huir del mal, cuando resulte obvio; probar fortuna, cuando aquéllo esté avanzado; destacarse, cuando lo peor haya pasado; mostrarse, en tiempo y ocasión; y ocultarse (cesa todo temor); así como tú haces, en tu concha y casa".

Con respecto del hombre prudente y discreto, solía decirse que llevaba una "vida de caracol" (cochleae vitam), y este apelativo utilizó Johannes Alesmius para describir el modo de vida, de absoluto recogimiento, que llevó el jurista francés Nicolas de Bohier (1469-1539) quien, centrado en sus libros y sus estudios, "eludía los estrépitos y los humos de la corte" (Bohier, Decisionum aurearum, Lugduni, 1551, "Nicolai Boerii Vita"). Pero esta idea no llegó a cuajar del todo. Años más tarde el médico y matemático alemán Michael Neander (1529-1581) escribía: "No obstante hay algunos hombres de naturaleza triste y recóndita, que llevan una vida como la del caracol, siempre escondido en su casa" (Sylloge Locutionum, 1589: 31v). 

Lo cierto es que no cabría esperar menos, pues la idea de comparar al hombre con una sabandija que vive en el lodo y se alimenta con sus propias babas es cuando menos arriesgada, toda vez que el Levítico consideraba inmundos a todos los peces sin espinas ni escamas, "como el caracol, que vive siempre en sus ascos metido en la cáscara de su casa, allí descansa en sus mismas babas; hiérele el Sol, saca un poco el cuello, estiende los corneçuelos, en cuyas puntas tiene los ojos, mira el Sol, apruévale por bueno, luego se buelve a retirar, y a meterse en su cáscara, bolviendo a descansar en sus ascos, y babas. Assí ay muchos pecadores, que como caracoles viven en la cáscara de su contumacia, en los ascos, y babas de sus amancebamientos descansan; hiérelos el Sol de justicia por medio de sus Predicadores, ya con santas inspiraciones apruevan el Sol como el caracol, gustaron del sermón, pero no dexan la cáscara de su dureza" (Cristóbal de Avendaño, Sermones del Adviento, "In die Sanctae Luciae Virginis, et Martyris", III. 1627: 213v).


NE TE QUAESIERIS EXTRA

Caracol
El hombre que, para conocerse a sí mismo, busca en su interior
Borja 60 [1581: 61] [1680: 121] [1697: 121] [1698: 121]


Ne te quaesieris extra (No te busques fuera)


En la primera parte de sus Empresas morales Juan de Borja dedica un emblema al caracol, molusco que vive retraído dentro de su concha y camina muy lentamente, siempre con la casa a cuestas, encarnando la idea de la introspección, con el lema Ne te quaesieris extra, máxima que extrae de la primera sátira de Persio [1]. De gran relevancia para los estoicos romanos, la ascesis se revela como único camino para alcanzar la virtud, pues ésta se encuentra dentro de nosotros, en nuestra alma, y en ella se encierran todos nuestros bienes. No hay necesidad, pues, de buscar en el exterior, considerada la libertad como desarraigo de lo externo, y la autarquía como bien más preciado. “Noli foras ire, in teipsum redi; in interiore homine habitat veritas”, es decir, la verdad está en el interior del hombre [2]. La búsqueda interior es, por otro lado, una noción central en los Ejercicios espirituales de San Ignacio de Loyola, y con estos preceptos el autor nos ofrece un discurso muy arraigado en la espiritualidad de corte jesuítico, con el siguiente comentario:


“De quanta importancia sea al hombre su propio conocimiento están todos los libros llenos, no solo los sagrados, pero aun los profanos. En suma se diçe, que quanto cada uno aprovechare en su propio conoçimiento, tanto medrará en el de Dios (que es el mayor encareçimiento que se puede haçer), por importarnos tanto. Y assí no conviene ser pereçosos en tratar de conosernos; y para haçer esto es menester buscarnos adonde estuviéremos, pues se podrá mal hallar lo que se buscare adonde no está. Adonde cada uno se dev[e]ría buscar y hallar, es dentro de sí mismo, porque si anda derramado, y fuera de sí, imposible será hallarsse ni conoçersse, lo que se da a entender por la empressa del Caracol, con la letra, NE TE QUAESI[V]ERIS EXTRA, que quiere deçir, NO TE BU[S]QUES FUERA. Porque assí como el caracol nunca sale de su habitaçión, y en ella vive estrecha y apretadamente, de la misma manera, el hombre que viviere consigo, y no se derramare por los sentidos, alcançará a conoçer la pobreça de las alaxas que tiene de sus puertas adentro. Y quanto desto más supiere, tanto más alcançará a conoçer la grandeça de las riqueças, de la sciençia y sabiduría de Dios, en que consiste su bienaventurança” [3].

Proximus ipse tibi, ne te quaesiveris extra,
Te nosce, ut possis discere, nosce Deum [4]


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[1] “Nec te quaesiveris extra”, Persio, Sát. 1, 7. Isaac de l´Etoile, Sermones, II: “Si vis teipsum cognoscere, te possidere, intra ad teipsum, nec te quaesieris extra” [Migne, Patrologiae vol. CXCIV, 1855: 1696]. Boecio, Consolationis, IV, 4, 88-89: “extra ne quaesieris ultorem”.
[2] San Agustín, De vera religione, I, 39 [1577: 312]
[3] v. Saavedra, XXXII.

[4] "No te alejes de ti, no te busques fuera; Conócete, para que sepas la verdad, y conocer así a Dios".